El pasado Jueves 6 de Noviembre los alumnos de Ciencias Políticas escenificaron la muerte de la titulación para exigir frente al despacho de la decana, Esperanza Orihuela, que atienda a sus demandas.
Antes de la manifestación se habían reunido con el equipo de decanato varias veces (incluida Orihuela), y otras tantas veces manifestaron su preocupación por la carrera en cada una de las reuniones que aprobaron el borrador de grado. En ninguna de ellos se les prestó la mínima atención, hasta este día.
Ataviados de luto y con el ataúd de la titulación a los hombros, los alumnos se quejaron otra vez de la merma de calidad que viene experimentando la carrera hace años, y que tendrá su previsible broche con la imposición de un grado que no ha contado con el visto bueno de alumnos, profesores ni el colegio de profesionales, todos ellos marginados en el proceso.
A la manifestación asistieron medios de comunicación regionales como La Verdad o la Opinión, que se hicieron eco de los problemas que tienen los estudiantes. También de la falta de comunicación con Esperanza Orihuela, que salió para manifestar que no sabía nada de las quejas y para atender a medios y estudiantes. Como es habitual, los emplazó a una futura reunión para tratar los graves problemas.
La primera manifestación de los estudiantes (no descartan próximas) resultó todo un éxito y es fruto de las constantes reuniones que vienen organizando semanas atrás en el Edificio de Ronda Levante, dónde se imparten las clases que dependen de la Facultad de Derecho pero no a esta titulación. Solo el reproche de una alumna, que se quejó a la decana de la hipocresía de sus palabras cuando dijo no estar enterada, marcó un momento tenso. En lo demás la manifestación destacó por la tranquilidad con la que se llevó a cabo y el civismo de los estudiantes, que demostraron en todo momento su implicación con la carrera y su futuro.
Un grado vampirizado y sin expectativas
El nuevo grado, que ha sido elaborado en una comisión con representación desproporcional de áreas externas, no cumple con las exigencias de empleabilidad y calidad que los alumnos se exigen a sí mismos. Elaborado desde la premisa de la fusión con Administración Pública, según recomendó la Aneca, el proyecto ha vampirizado los contenidos propios de estas áreas para incluir en el grueso de asignaturas otras materias de departamentos de Derecho (fundamentalmente). Esta vampirización se agrava si tenemos en cuenta que los contenidos en Ciencia Política se verán lógicamente reducidos con la fusión de ambas carreras.
El rechazo del grado ha supuesto también algún desencuentro con algún representante de la titulación de Administración Pública, que ha imaginado las protestas como un rechazo a su propia titulación. En realidad ambas titulaciones se verán igualmente perjudicadas por el nuevo grado.
Pobre relación con la Decana
En el fondo de las quejas de los estudiantes está su relación con la decana, marcada desde hace semanas por reproches ante su poca voluntad por atender sus demandas y por el progresivo declive que ha experimentado la carrera durante sus años de gestión. En este tiempo las instalaciones y personal que utiliza Ciencias Políticas se ha caracterizado por la falta de recursos en comparación con titulaciones como Derecho, a pesar del mismo coste por crédito en la matricula de los estudios.
Imágenes de la protesta
Etiquetas: Calidad, Esperanza Orihuela, Grado, Protesta





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